“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.” – Salmos 139:16

 

En Génesis 49, observamos a Jacob, al final de su vida, hablando acerca de la vida de sus hijos. Estas palabras reflejaban quiénes eran, qué habían hecho y qué es lo que ellos y sus descendientes llegarían a ser. Algunos recibieron grandes bendiciones y otros, maldiciones. Sus acciones tuvieron consecuencias. Algunas buenas, algunas malas. Aquellos que hirieron a otros recibieron su parte, mientras que los que hicieron el bien fueron recompensados por sus acciones.

 

José, quien había sido traicionado por sus hermanos, recibió bendiciones y profecías que fueron profundas y reconfortantes. Fue bendecido como si hubiera sido el primogénito.  

 

Dios ve. Jamás somos olvidadas. Ninguna lágrima es ignorada por Dios. Nuestros versículos devocionales del día de hoy nos dicen que, aun antes de que nuestras madres supiesen que estábamos en sus vientres, Dios nos vio. Él fue quien nos formó y entretejió. Antes que cualquier cosa suceda, Dios lo sabe y ya lo ha registrado. Éste es el Dios en el que tú y yo creemos y confiamos.  

 

Habrá tormentas, aguas turbulentas, lágrimas y dolor, pero recuerda esto: la restauración está asegurada. Lo que estás pasando ahora está preparándote para lo que Dios ha planeado para ti. 

 

Dios necesitaba un líder que, en sabiduría y confianza en Él, pudiera preservar al pueblo de la hambruna. Por lo que se cuenta en Génesis con respecto a José, sabemos que era un niño privilegiado. Los sufrimientos que padeció construyeron en él la fortaleza y la sabiduría que le permitieron ser el gobernador y mensajero que Dios necesitaba que fuese. Dios ya sabía quién sería José, como el Salmo 139:16 nos dice: pero José necesitaba atravesar una temporada de preparación. Esta preparación no concluyó en lamentos, sino en alegría y restauración de todo lo que había perdido, y aún más.

 

Querida hermana, Dios está trabajando. Todos nuestros días están delante de Él. Si en alguien debemos confiar para seguir el libreto, ese es Dios. ¿Cómo lo sé? Porque tenemos un Dios que ha planeado un hermoso futuro para nosotras. Él tiene grandes planes para nosotras, y nos brinda un futuro lleno de esperanza. Vemos Su fidelidad al hacer esto a través de la historia de Su pueblo, y podemos estar confiadas en que Él continúa haciéndolo en la actualidad, en nuestras vidas.

 

No dejes que el presente te ciegue del futuro que Dios ya ha escrito. 

 

¡Oh, cuán glorioso y hermoso es ser vistas por el Dios del universo y tener nuestras vidas ya planificadas por Él! Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos pedirle a Dios sabiduría para vivir de acuerdo con Su plan, confiando en Él en cada paso. Confiando en que Él restaura y no se olvida de nuestro dolor y sufrimiento.

 

Concluiré con uno de mis versículos bíblicos favoritos:

 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, es decir, a los que son llamados conforme a su propósito.” -Romanos 8:28

 

Hagamos personal este versículo juntas, para edificar nuestra confianza en el poder restaurador de Jehová.

 

Y sé que todas las cosas cooperarán para bien para mí, que amo a Dios, y que fui llamada de acuerdo con Su propósito.

 

¡Aleluya!

 

Descansa, querida hermana. ¡Dios puede con esto!

 

¡Ora al Señor!

 

 

Con amor desde Nigeria,

 

Ebos