¡Den gracias al Dios del cielo, porque su amor fiel perdura! (dice una versión en inglés)

 

¡El Salmo 136 es un Salmo tan maravilloso! Me encanta la forma en que el escritor repite continuamente estas palabras: porque su amor fiel perdura. Pero, ¿en qué consiste el amor fiel de Dios? ¿Es ese un amor especial? En inglés, tenemos una palabra para amor. Cuando digo que me encanta correr, es un tipo de amor diferente al que siento por mis amigos y mi familia.  Es distinto de la manera en que “amo” leer un buen libro o ir de vacaciones. Es diferente de la forma en que amo a Dios y de la forma en que me encanta ver un hermoso atardecer. 

 

En Hebreo, existen varias palabras para describir diferentes tipos de amor.  Aquí en el Salmo 136, la frase traducida como amor fiel es la palabra hesed. Hesed es una palabra compleja que se usa a lo largo de los Salmos y el Antiguo Testamento. Pero si nos tomamos un minuto para entender lo que hesed significaba para un lector hebreo, obtendremos una comprensión más rica del Dios que nos ama. 

 

Los Salmos son el punto perfecto para comenzar a estudiar el hesed de Dios ya que muestran cómo Dios se relaciona con Su pueblo a través del hesed. Hay otros ejemplos de hesed a lo largo del Antiguo Testamento, como entre amigos, o en un matrimonio. Sin embargo, los Salmos nos hablan específicamente sobre el hesed de Dios. Debido a que los Salmos fueron escritos para el pacto de Dios con Su pueblo, describen cómo el hesed de Dios se manifiesta y se demuestra a Su pueblo en su relación con Él. 

 

  • El hesed utilizado en los Salmos proporcionan una gran cantidad de información acerca de lo que consiste el hesed de Dios y cómo se derrama sobre Su pueblo.
  • El hesed de Dios abunda; nunca se agota, siempre existe en abundancia (69:14; 103:8; 145:8).
  • El hesed de Dios se manifiesta de muchas formas diferentes, a veces de la forma que espera el receptor y, a veces, de formas inesperadas (107:43).
  • Debido a que siempre está rebosante de hesed, Dios escucha los ruegos de Su pueblo (119:49). 
  • Recibir el hesed de Dios es mejor que la vida; una vida sin Su hesed no vale la pena y es muy deficiente (63:4).
  • El hesed es el medio por el cual Dios trae redención a Su pueblo (44:27).
  • Debido a Su hesed, Dios se abstiene de enviar angustia a la humanidad (106:45).
  • Dios nos salva a través de Su hesed, pero lo hace para que sepamos que solo Él lo ha hecho (109:26).
  • Es renovador por la mañana y muy parecido a Su misericordia (143:8).
  • Promete dar Su hesed a Su pueblo junto con la salvación (119:41).
  • Su hesed nos consuela (119:76).
  • Es constante, nunca no los quita, pero a veces se manifiesta de formas que no podemos ver o de formas diferentes a las que esperamos (52:3).
  • Él nos corona con el hesed, derramándose sobre nosotros en abundancia para que podamos experimentarlo (103:4). 
  • Es más dura y más fuerte que la muerte (88:12).
  • Destruye a los enemigos de Dios y por lo tanto, a nuestros enemigos (143:72).
  • El hesed de Dios nos disciplina y nos enseña sabiduría (119:124). 
  • Dura para siempre (11:5; 118:1-4; 136; 138:8), y Él no nos los quita (66:20).
  • Su hesed llena la tierra (119:64) y nos da vida (119:88).
  • El hesed nos da motivos para tener esperanza (33:22). 
  • Viene a nosotros cuando lo necesitamos; Él nos persigue fielmente por Su hesed (31:22; 23:6).
  • Dios siempre nos persigue y no nos retirara de Su hesed (89:29,34).
  • Dios siempre sale de Su hesed; lo que hace y cómo actúa son manifestaciones de Su hesed (89:15). 
  • Su hesed guarda la vida de Sus fieles (61:8). 
  • Es digno de confianza (12:6; 52:10), lleno de bondad (25:7), maravilloso (17:7) y asombroso (107).
  • No está oculto (40:11), siempre confiable (59:11), siempre presente (89:25) y fuerte (33:5).
  • Su hesed es más alto de lo que uno puede imaginar (5:11; 108:5).
  • Y aún más, es digno de estudio, digno de esperanza, digno de declaración y digno de alabanza (48:10; 59:17; 89:2; 92:3; 115:1; 147:11). 

 

Los versículos de los Salmos nos dan una imagen asombrosa de hesed: no se puede separar del carácter de Dios. El carácter de Dios se muestra a través de Su hesed. Al comprender Su hesed, podemos entender el carácter de Dios. Los dos no se pueden separar porque están estrechamente ligados el uno al otro. Al actuar en Su hesed, Dios permite que Su pueblo vea Su carácter y conozca más de Él. Él se revela a la humanidad mostrando Su hesed.  Su hesed es un acto de bondad, misericordia y gracia, ya que nos permite conocer más de Él. 

 

La belleza de hesed es la reciprocidad de la relación. Es decir, el hesed implica una relación pactada y comprometida entre las dos partes. A medida que Dios nos muestra Su hesed a nosotras, Su pueblo del pacto, podemos devolverle el hesed a través de nuestra adoración.  

 

Dios nos está obligado a derramar Su hesed sobre Su pueblo ya que Él podría cumplir fielmente Su pacto sin el hesed.  El podría hacer lo mínimo para proveer a Su pueblo y darles lo que necesitan.  

 

Pero ese no es el carácter de Dios. 

 

Dios está profundamente enamorado de Su pueblo del pacto y va más allá para cuidarlos, proveerlos y brindarles gozo.  Su hesed es la manifestación de esto lo cual va más allá para mostrar amor y fidelidad a Su pueblo. 

 

La única respuesta factible al hesed abundante de Dios, Su cuidado y amor que va más allá de cualquier cosa que podamos pedir o imaginar es adorarlo de la misma manera.  Podemos entonces demostrar Su hesed a Dios adorándolo y proclamando Su bondad, Su poder, Su misericordia y Su hesed. 

 

Hoy, tómate un tiempo para alabar a Dios por Su hesed. Ora el Salmo 136 alabandolo por Su amor leal y eterno.

 

Melissa