“porque sol y escudo es Dios el Señor; gracia y gloria dará el Señor. No quitará el bien a los que andan en integridad” Salmos 84:11

 

Bienvenidas al primer día de nuestro  estudio hermanas!

 

Mientras buscamos poner nuestros corazones en el Señor esta temporada venidera, el Salmo 84 es un gran lugar para comenzar, ¿no creen?

 

Cuando hago mi estudio bíblico, a veces me gusta elegir algunas de las palabras principales en nuestros versículos EOAO y profundizar. Vamos a sumergirnos juntas:

 

Protector soberano (en la versión en inglés para “sol y escudo”)

 

Si buscas el significado de la palabra “soberano” en el diccionario, encontrarás algunos de los siguientes significados:

  • Poseer el poder supremo
  • Absoluto característico o apropiado de un gobernante supremo
  • Tener rango, poder o autoridad suprema. 

 

La forma más sencilla de resumir lo que significa soberanía es que Dios tiene el control.

 

No importa lo que nos esté sucediendo a nosotras o a nuestro alrededor, Dios tiene el control aun en las circunstancias que nos encontremos o lo que la vida nos depare.

 

En Génesis 50:20, Jose dijo, “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucho pueblo.” Incluso, al comienzo de toda la historia del primer libro de la biblia, observamos la soberanía de Dios sobre la vida de José.  Aunque pasó por muchas pruebas y tribulaciones, Dios utilizó cada una de ellas para el bien de José y Su propia gloria.  

 

En nuestro versículo de hoy del Salmo 84, Dios afirma lo mismo para ti. Él es TU Dios soberano. Él te tiene a ti. Él tiene el control.

 

La palabra proteger significa mantener a salvo de daños, proporcionar refugio a alguien y defender.  

 

Dios afirma ser, y es tu protector soberano. Él te ama, se preocupa profundamente por ti y te colma de todo lo bueno a través del regalo más grande jamás dado: nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

 

Tú y yo no tenemos nada que temer. Dios tiene el control y nos protege. 

 

Favor y Honor

 

A veces la vida nos trae momentos difíciles. Entre una pandemia mundial, restricciones en los viajes, salud física y mental, facturas y finanzas, compromisos laborales y responsabilidades familiares, nos encontramos bajo una gran presión.  

 

La palabra de Dios nos ofrece un consuelo profundo en nuestros corazones.  No es el tipo de consuelo que nos ofrece este mundo sino “la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7).  Cuando abrimos Su Palabra, incluso en los días más oscuros y difíciles de nuestras vidas, encontramos esperanza, redención, aliento y un desafío para vivir nuestra fe y compartirla con los demás.  

 

El Salmo 84:11 dice que Dios no solo nos protege, y no nos niega nada bueno, sino que también nos concede favor y honra como Sus hijas. 

 

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por medio de Cristo nos bendijo con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales.” Efesios 1:3 (énfasis mío). 

 

¡Qué verdad alentadora! No importa a lo que te enfrentes hoy, tómate un momento para reflexionar sobre este versículo. ¡Cuán grande es nuestro Dios! 

 

Aquellos que tienen integridad

 

Puede que sea el final de un hermoso verso, pero no te lo pierdas. La última línea del versículo es significativa e importante. Perder esto sería catastrófico. 

 

Todas las verdades maravillosas que hemos aprendido hoy del Salmo 84 son verdaderas para “los que tienen integridad.” Algunas otras traducciones también dicen, “los que caminan en integridad.” Tener integridad significa ser honesto, tener valores sólidos, ser entero e indiviso. 

 

No sé ustedes, pero aquí es en donde yo me quedo corta. Yo me distraigo y definitivamente estoy dividida ya que mis valores pueden cambiar dependiendo de las circunstancias difíciles que atravieso en mi vida. 

 

Afortunadamente, Dios abrió un camino para que incluso personas como yo tuvieran acceso a estas verdades maravillosas:  “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo único para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3:16-17). 

 

Ninguna de nosotras es perfecta y Dios no nos obliga a cumplir con ese estándar. Por esta razón, Dios envió a Su Hijo Jesucristo, a morir por ti, para que Jesús tomara tu lugar.  Si has puesto tu fe en Jesús, cuando Dios te mira, te ve perfecta gracias a Jesús. 

 

No dejes que el estándar de perfección te detenga.  Deja que Dios, todo lo que Él es y todo lo que Él ha hecho te llene de asombro, gratitud y amor profundo por Él.  

 

Alabémoslo a Él, el Dador que no nos niega nada bueno, la Bondad misma.

 

Petra.