A decir verdad, el relato del Génesis me rompe el corazón. Veo un pueblo tan amado por Dios; veo a Rebeca a quien Dios ya le había dicho en qué se convertirían sus hijos; veo a Isaac favoreciendo a un hijo; veo a Jacob seguir el engaño, y mi corazón se rompe porque decidieron dejar a un lado a Aquel que dio la promesa, el único que puede hacerla realidad, y optar por arreglar las cosas a su manera.

 

Y el resultado fue el dolor, la ira, la amargura, la traición y la separación de seres queridos. Cada vez que tratamos de correr por delante de Dios hacemos que el viaje sea largo y doloroso. Isaac y Rebeca perdieron a sus hijos por la ira y la venganza porque Rebeca quería ayudar a Dios. 

 

Amada, ¡no hay injusticia en Dios! ¡Puedes tener certeza completa en eso! Pero mientras lo haya dicho, ¡lo hará! ¡Lo hará!

 

No hay nada que Dios no pueda hacer, pase lo que pase. 

 

No hay nada que tú ni yo podamos hacer para forzar Su mano o garantizar Su misericordia y amor. Él nos amó antes de los cimientos de la tierra. Él tenía un plan listo para nosotras antes de que naciéramos. Su misericordia no depende de quién seas o de lo que hayas hecho, ni del color de tu piel o de tu pelo. Tu nacionalidad, tribu, raza o país no tiene nada que ver con Su misericordia y amor eterno. 

 

Lo que Él requiere de ti es fe.

 

Él pide una fe que diga: “Confío en que Dios hará realidad todo lo que ha dicho sobre mí. Confío en que Dios me mostrará misericordia y cumplirá Su Palabra”. Di esto conmigo, ¡confío en Dios! Dejemos de entrometernos. Dejemos que Dios haga lo Suyo en Su momento. Ninguna de nosotras sabe lo que nos espera en el mañana, pero Dios conoce el final desde el principio y el principio desde el final. Él ve el panorama completo. 

 

“Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

–Romanos 9:16

 

Rechaza la mentira de Satanás: Dios no te odia, te ha amado con un amor eterno. Sus planes para ti son diferentes a los que tiene para mí. Estos tienen diferentes tiempos y épocas para manifestarse. Cuando sea el momento, Él mismo se encargará de que se cumplan. Jacob favoreció a un hijo, Rebeca favoreció a otro y vimos los resultados finales. Dios no tiene favoritos. Él ama a cada una de nosotras de manera única y tiene un hermoso plan para nosotras. No podemos ganárnoslo ni trabajar por ello, sino que depende puramente de Su misericordia.

 

¿Puedes elegir confiar en Él hoy? 

Yo elijo confiar en Él de todo corazón hoy, y siempre. 

 

Incluso en nuestros fracasos, Dios sigue siendo fiel. Él cambió las cosas en la historia que leímos hoy, y también puede cambiar las cosas para ti. 

 

Padre, me arrepiento de las veces que he elegido hacer las cosas a mi manera y correr por delante de ti. Por favor, perdóname. Hoy, tomo la decisión de confiar en ti. No más intromisión. Elijo dejarte hacer Tus cosas a Tu tiempo y ritmo. Elijo tener fe. Ayúdame, Dios, en el nombre de Jesús. Amén. 

 

Ebos